La capacidad de argumentar refleja que una persona puede desarrollar ideas y expresar bien lo que piensa.
Casi no nos damos cuenta, pero estamos argumentando todo el tiempo. Cuando conversamos, cuando analizamos una situación, cuando buscamos solucionar un conflicto.
Argumentar bien tiene su ciencia, pues implica reflexionar y tener claridad de las ideas que se tienen antes de hablar.
Los ingredientes clásicos de un buen argumento que podemos enseñar son:
- Atenerse al asunto en cuestión y no irse por las ramas,
- Presentar razones relevantes, suficientes y aceptables, es decir, que sean concretas y reales.
- Matizar la conclusión. No todo es blanco o negro, hay cosas que pueden quedar abiertas a discusión.
Señalar posibles excepciones o salvedades. Los debates pueden inculcarse con temas sencillos como: ¿Qué es mejor, viajar en bus o tren?
Aporte de MINEDUC: Comunidad Escolar
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